Alemania Día 2: Munich. Museo BMW, parque Olímpico y palacio de Nymphenburg

El segundo día en Munich lo teníamos reservado para irnos a la zona norte de la ciudad. Allí se encuentra la meca de los aficionados a los coches BMW y el parque Olímpico, donde se disputaron los juegos Olímpicos de Munich 1972.

Después del día 1 por el Altstadt de Munich, hoy tocaba coches, deporte y palacios.

Museo y BMW-welt
Museo y BMW-welt
Mundo BMW
Fuimos en metro hasta la estación de Olympiazentrum. Nada más salir te encuentras en el "Mundo BMW". El complejo está compuesto por el BMW-welt, el museo de BMW y las oficinas de la marca.
Comenzamos por el BMW-welt. Es un edificio futurista con una forma difícil de explicar, donde puedes contemplar las últimas novedades de BMW. Y no sólo en coches, sino también en motos y en bicicletas, y no sólo hay BMWs, también están los Minis y los Roll Royce. Todo un despliegue de tecnología, aluminio y cristal que te deja impresionado.
Coincidió que nuestra visita la hicimos en Domingo, y ese día aprovechan para realizar exhibiciones en vivo de acrobacias en moto y en bicicleta. ¡Alucinante!
Desde el BMW-welt y a través de una pasarela que cruza la calle, llegamos al edificio del museo, el cual tiene forma de neumático de coche de carreras. En el museo, además de hacer un recorrido por todos los modelos de BMW a lo largo del tiempo, lo que más nos gustó fue la exposición que había de Roll Royce.
El tercer edificio que hay en el complejo, y al cual no se puede acceder, son dos grandes torres con forma de pistón donde se encuentran las oficinas.
Lo que parece un lugar sólo para aficionados al motor, se convierte en un lugar para disfrutar tanto si te gusta el motor como sino. Totalmente recomendable.


Vistas del parque Olímpico desde la Torre Olímpica (Olympiaturm)
Vistas del parque Olímpico de Munich desde la Torre Olímpica (Olympiaturm)
Parque Olímpico
A través de una de las pasarelas que cruza la carretera pasamos al parque Olímpico.
Más de una ciudad debería visitar esta zona para aprender como se pueden aprovechar las instalaciones después de unas Olimpiadas.
Todo estaba perfectamente conservado, aprovechado y disponible para el disfrute de la gente.
Nosotros subimos hasta el observatorio de la Torre Olímpica (Olympiaturm) que está a 182m de altura. Subes en un ascensor que coge tal velocidad que notas el cambio de presión en los oídos.
Desde arriba tienes unas impresionantes vistas sobre el parque, sobre Munich y sobre los Alpes (bueno eso dicen las guías, en nuestro caso el día estaba nublado y nos quedamos con las vistas hasta Munich).
Después de bajar de la torre nos cogimos unas salchichas y algo de beber y dimos buena cuenta de ello en un banco del parque. Es lo típico.


Palacio de Nymphenburg
Palacio de Nymphenburg
Palacio de Nymphenburg
Para llegar al palacio, volvimos a coger el metro y fuimos hasta la estación de Gern. Salimos en un barrio residencial de alto poder adquisitivo del cual nos quedamos enamorados y a la vez tristes de no poder vivir en él. Desde la estación del metro hasta el palacio hay un paseo de 1,5 km siguiendo el Auffahrtsallee. Un canal con jardines a derechas e izquierdas que te lleva hasta el castillo.
Nos habían recomendando visitar los jardines, más que el castillo. Por tanto como ya había entrado la tarde decidimos darnos un paseo por sus jardines.


"Cervecita" en el Hirschgarten
Hirschgarten
Desde el castillo nos fuimos paseando hasta la cervecería al aire libre mayor del mundo. Según leímos había más de 8.000 sitios para sentarte a disfrutar de la bebida oficial Bávara.
Para no ser menos, y como hacía un poco de calor, nos pedimos una "jarrita" de cerveza bien fría y unas salchichas para que entrara mejor.
Lo bueno de esta "macrocerveceria" es que hay mesas por todos lados y muchos puestos a los que puedes ir a comprar la cerveza o la comida que quieras. Después te lo llevas a tu mesa y disfrutas como un enano.
En la memoria tenemos un recuerdo memorable de este lugar: una terraza al aire libre, salchicha buenísima, cerveza fría en una tarde de calor ... para repetir.

Para terminar el día, y ya que estaba de camino al metro, nos habían recomendado en la Rotkreuzplatz la mejor heladería de Munich. Se llama Escafé Sarcletti.
Cuando llegamos había una cola que salía de la heladería y llegaba hasta la calle. La verdad es que el helado estaba bueno, pero hemos probado mejores. Algún día escribiré una entrada dedicada sólo a las mejores heladerías que he visitado, por ahora no he probado mejores helados que los de la heladería Sienna de Madrid.

Para el día siguiente habíamos planificado: "Alemania Día 3: Munich. Palacio Residenz, Viktualienmarkt y Englishcher Garten"

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