Escocia día 7: Elgin, Destilerías y avistamiento de Delfines

Seguimos por las Highlands, aunque hoy es un día de cambio de paisaje. Dejamos las verdes praderas llenas de ovejas, con alguna casa de vez en cuando y volvemos a la civilización.
Bajamos a desayunar y nuestro anfitrión del B&B nos trata con la amabilidad y simpatía que ya nos demostró el día anterior. Para coger fuerzas desde la mañana temprano, nos tomamos un Scotish Breakfast.

Después del "Dia 6: Lago Ness" hoy habíamos planificado visitar un pueblo medieval, una destilería, un fuerte y al final del día intentaríamos avistar delfines.


Catedral de Elgin
Catedral de Elgin


Elgin
Desde Invernes cogemos el coche y nos dirigimos a Elgin. Tras varios días por carreteras de un sólo carril, el ir por una carretera de dos carriles y con un poco de tráfico, nos resultó extraño.
Elgin es un pueblo medieval con una de las catedrales más importantes de Escocia. La verdad es que para ser exactos la catedral "fue" importante, porque en la actualidad sólo quedan sus ruinas.
Para pasar había que pagar, pero con la Explores Pass la entrada era gratuita.
Elgin es un pequeño pueblo de unos treinta mil habitantes, muy bien cuidado, con un centro histórico muy bonito y que resulta muy agradable pasear por él.
En la catedral continuas con esa sensación, a pesar de estar en ruinas, todo su suelo de césped está perfectamente cuidado, se puede subir a una de sus torres desde donde se tienen unas bonitas vistas y todavía queda una capilla en pie.
Fue en esta capilla donde nos encontramos con una agradable sorpresa, había una mujer ciega tocando el arpa. El sonido del instrumento se filtraba entre las ruinas de la catedral, produciendo una atmósfera difícil de describir con palabras.
Salimos encantados y el karma por las nubes.
Desde la Catedral nos fuimos a un parque cercano, donde en un banco estuvimos tomándonos un refrigerio, mientras los niños corrían por el césped detrás de las gaviotas y unos padres con su niño pequeño extendían una manta en el suelo y se ponían a comer.
Todos estos detalles nos hicieron pensar que Elgin es un pueblo donde la vida parecía idílica.
Desde el parque nos fuimos por High street, la calle principal del pueblo, camino del coche. En el paseo nos llamó la atención una tienda de manualidades, a la que pasamos y en la que estuvimos por los menos media hora charlando con la dueña. En Escocia existen muchísimas tiendas de este tipo, a la gente les gusta mucho hacer este tipo de cosas y existe una gran variedad de artículos, alguno de ellos muy originales.


Destilerías Dallas Dhu
Destilerías Dallas Dhu

Destilerías Dallas Dhu
Una actividad que no puedes dejar de hacer si vas a Escocia es visitar una destilería. Todo el valle situado al Este de Invernes se encuentra salpicado de destilerías.
¿Qué destilería visitar? Depende de lo que busques. Hay gente que le gusta un whisky en concreto y quiere ir a donde se fabrica, en nuestro caso, que no somos amantes de esta bebida, nos decidimos por Dallas Dhu porque estaba de paso y además estaba dentro de la Explorer Pass.
Dallas Dhu está en el pueblo de Forres, muy cerca de otra muy conocida como es Cardhu. La destilería está desde hace unos años inactiva, por lo que puedes visitar todos sus rincones, desde el granero donde se almacena la cebada, las cubas donde se moja el cereal, el horno donde se cuece, los tanques, los alambiques y la zona de toneles.
Es una visita auto guiada, pero que se hace muy didáctica con la audioguía que te dan. Que la destilería no esté actualmente en funcionamiento tiene una ventaja, y es que te libra de ese olor penetrante que desprenden las destilerías en activo.
Como final de visita nos ofrecieron probar un whisky marca Dallas Dhu que fabrican en otra destilería. Eran las 3 de la tarde y no habíamos comido, el pequeño sorbito que tomamos nos sentó fatal. 
Eso nos recordó que teníamos que intentar comer algo.

Comer en el bosque de Culbin
Salimos de la destilería, cogimos el coche y nos fuimos para el centro de Forres intentando encontrar algún supermercado donde compar algo para comer.
Al final compramos una ensalada, pan, "Spanish" chorizo, queso, jamón de York y algo de fruta. Como llevábamos nuestra navaja, teníamos todo el kit para hacernos un buen bocadillo.
Bocadillo de Spanish Chorizo
Ya lo único que nos faltaba era un lugar para comérnoslo.
Si nos encontráramos en alguno de los días anteriores, podríamos haber parado en cualquier lado y nos hubiéramos sentado en una pradera para comer, pero hoy el paisaje era diferente, con sembrados de cereal y vallas para que no se escapara el ganado.
Tuvimos suerte, porque al poco de reanudar la marcha encontramos un cartel que decía: Culbin Forest. Decidirnos meternos por la carretera que nos indicaba, y tras varios kilómetros por carreteras estrechas llegamos a un bosque, donde había asientos con mesas para hacer picnic.
La comida nos sentó de maravilla, ya eran las 4 de la tarde y teníamos mucha hambre. Además el lugar era perfecto, en plena naturaleza, rodeado de grandes árboles y corriendo un ligero viento.


Avistamiento de delfines en Chanonry Point
Avistamiento de delfines en Chanonry Point

Chanonry Point, avistamiento de delfines
Después de comer nos dirigimos al que teníamos planificado como siguiente destino: Fort George.
Nada más llegar nos sorprendió que el aparcamiento estuviera casi vacío, y mayor fue nuestra sorpresa cuando nos acercamos a un cartel que decía "Closed", la última visita era a las 17:15. ¿Cómo puede ser que un lugar tan turístico y en pleno verano cierre a las 5? No nos lo podíamos creer.
Como no había solución, intentaríamos apretar la agenda del día siguiente y nos pasaríamos a visitarlo.
Cuando estábamos en todas estas decisiones se nos acercó una mujer mayor, que resultó ser de Andalucía y nos dijo que a ella y sus hijos les había pasado lo mismo. Nos preguntó qué íbamos a hacer ahora y le contamos que queríamos ir a intentar ver delfines. Ella nos contó que habían salido por la mañana en barco y que no habían visto ninguno.
Nos desilusionó un poco y nos dio bajón. Si ellos en barco no vieron ninguno como nosotros desde la orilla los vamos a ver.
De todas formas decidimos continuar con nuestra previsión y nos fuimos dirección Fortrose, que estaba justo al otro lado de la bahia. Para ello llegamos a Invernes y cruzamos el puente que une los dos lados de la bahia. Ya en el pueblo giramos a la derecha siguiendo unos carteles que indicaban Chanory Point.
El camino entre el pueblo y nuestro destino discurrió por una carretera de un sólo carril, con el mar a la izquierda y una alfombra verde de un campo de golf entre la orilla del mar y nosotros.
Dejamos el coche y nos dirigimos hasta la playa donde se agolpaban unas 20 personas, todas ellas mirando al mar apuntando con sus cámaras de fotos y sus teleobjetivos. Sólo una recomendación, si quieres presumir de cámara de fotos no vayas hasta allí, porque tu moral caerá por los suelos. En mi vida había visto un despliegue de cámaras y teleobjetivos como había allí.
Unos metros antes de llegar al lugar donde se encontraba la gente, quisimos adivinar un delfín saltando por encima del agua, pero no quisimos hacernos ilusiones.
Cuando llegamos no nos lo podíamos creer, una grupo de varios delfines saltando delante de nosotros a no más de 50 metros, una y otra vez. Primero unos, luego otros, luego en parejas, luego de uno en uno.
Fue un magnífico espectáculo gratis que nos ofreció la naturaleza. ¡Os lo que os recomendamos!
Antes de abandonar Fortrose, y todavía muy ilusionados por el avistamiento de los delfines, nos pasamos por las ruinas de la Abadía de Fortrose.
Así terminamos el día viendo cosas que no teníamos previstas y no pudiendo ver el Fort George.

Para el día siguiente habíamos planificado: "Invernes, Fort George y Corgarff Castle"


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