Escocia día 9: Edzell Castle, Perth y Palacio de Scone

Amanecimos en Aberdeen con una densa niebla que no dejaba ver el otro lado de la calle.
Hoy era nuestro último día con el coche y a las 19.00h teníamos que devolverlo en el aeropuerto de Edimburgo.
No habíamos leído nada que nos llamara la atención de la ciudad de Aberdeen, por lo que decidimos comenzar la ruta sin visitar la ciudad.

Después del día 8 por Invernes, Fort Gearge y Corgarff Castle hoy nos esperaban los jardines de un castillo en ruinas, la mansión de un Lord y si nos daba tiempo la cuna del golf.


Pavo Real en el Castillo de Edzell
Pavo Real en el Castillo de Edzell

Edzell Castle
La ruta de hoy termina en el punto de comienzo de estos 11 días por Escocia: Edimburgo. Pero en los 150 km que separan  Aberdeen de la capital de Escocia había algunas cosas interesantes a visitar.
Salimos de Aberdeen por la autopista A90, y tras recorrer unos 60 km, nos salimos a la derecha en dirección a Edzell.
Lo de salirse por la derecha es literalmente cierto. Poneos en situación, en Escocia se conduce por la izquierda, por tanto si te sales por la derecha, tienes que cruzar los dos carriles de la autopista que vienen en sentido contrario. Pues así fue, haces un stop y cuando por los dos carriles de sentido contrario no viene nadie, cruzas la otra mitad de la autopista. Cosas del tráfico en Gran Bretaña.
Las ruinas del castillo de Edzell están a las afueras del pueblo. Llegamos a él después de alguna vuelta que otra, el gps nos jugó una mala pasada y nos metió por algún callejón sin salida.
Este castillo se encuentra dentro de la Explorer Pass. Al igual que otros que visitamos no merecían la pena, en esta ocasión es totalmente recomendable. No tanto por las ruinas en sí, sino por sus maravillosos jardines.
Nada más llegar nos recibió un enorme pavo real. Allí viven varias parejas de estas aves, y están sueltas por los jardines del castillo.
Las ruinas no son gran cosa, pero los jardines amurallados son una preciosidad.
Una de las torres que siguen en pie, sirve para subirte a ella y tener una panorámica aérea de la composición y disposición de los jardines.
Este es uno de los pocos jardines que sobreviven en Escocia desde la época del Renacimiento.
No sólo son interesantes los jardines, sino también el muro que los rodea. En ellos están labrados paneles que representan las siete artes liberales, las siete virtudes cardinales y las siete deidades planetarias.
En nuestro paseo por los jardines nos acompañó en todo momento el olor de los rosales en flor, es una pena que no podamos compartir esta sensación con vosotros.


Río Tay. Perth
Decoración de la barandilla sobre el Río Tay. Perth
Perth
Nuestros planes originales eran ir a visitar St Andrews, cuna del golf y ciudad que posee una catedral digna de ver, pero tras el encuentro con la pareja de jubilados del día anterior, nos habían recomendado visitar el Palacio de Scone. Por tanto decidimos poner rumbo a Scone a visitar ese "palacio tan bonito".
Cuando llegamos a Scone no nos encontramos un pueblo, nos encontramos una ciudad, con un caudaloso río que la atravesaba y preciosos edificios de piedra a lo largo de la rivera del río.
Aparcamos el coche al lado de un gran parque, con grandes zonas de cesped y enormes árboles que proporcionaban sombra a las muchas personas que paseaban por él.
Decidimos ir hasta la oficina de turismo para conseguir algo más de información. Cuando llegamos a la oficina de turismo nos sorprendió que no hubiera información sobre Scone por ningun lado, todo hablaba sobre Perth.
¡Nos habíamos equivocado de ciudad!
Bueno, no tanto, Scone es una pedanía a unos 5 kilómetro de Perth. Nos enteramos que durante algún tiempo Perth fue la capital de facto de Escocia, ya que en el palacio de Scone fue durante alguna época el lugar de coronación de los reyes Escoceses. De aquí viene la famosa "Piedra de Scone", sobre la que se corona a todos los reyes Escoceses y de Gran Bretaña (en el próximo post hablaremos de ella)
En la oficina de turismo nos aconsejaron una pequeña ruta para ver lo más importante de Perth. Por lo que estuvimos paseando por la ciudad hasta la hora de comer. Comimos cerca del río y después volvimos hasta el coche paseando por su orilla.


Palacio y jardines de Scone
Palacio y jardines de Scone

Palacio y jardines de Scone
En el segundo intento, y tras pasar por la oficina de turismo de Perth, logramos llegar al palacio de Scone.
Para pasar a los terrenos del palacio, tienes que atravesar una gran verja y continuar por un camino con grandes praderas a derecha e izquierda, jalonado por árboles centenarios. Nos recordaba la entrada a las grandes mansiones que salen en alguna película o serie estilo "Downton Abbey".
Actualmente, el palacio pertenece a William David Murray que es el 8º conde de Mansfield, Lord de Mansfield, 13º vizconde de Stormont y Lord de Scone, 11º Lord de Balvaird, ...
La familia vive en la planta alta, la cual no se puede visitar. Pero sí que se visita la planta baja, donde se puede contemplarse las colecciones de vajillas, los relojes, las diferentes estancias y muchísimas fotos de la familia con personajes famosos. A nosotros nos resultó curiosa, la foto en la que aparece el Rey de España cuando hace unos años les hizo una visita, y se ve como está plantando un árbol en uno de los jardines.
Si bonitas son las estancias que se pueden visitar, más bonitos todavía son todos los jardines que rodean al palacio.
Son hectáreas y hectáreas de terreno, muy bien cuidados y con un gusto exquisito. Estuvimos paseando por ellos, entre árboles centenarios y descubriendo algunos Rincones Perdidos.
Curioso es el jardín del laberinto, compuesto por un seto de unos dos metros de altura, que va creando diferentes caminos, muchos de ellos sin salida. Tenemos que reconocer, que una vez dentro nos costó un poco salir, no era trivial.
Como final de nuestra visita, estuvimos al lado de unas vacas de las Highlands, las famosas vacas con flequillo. Después de estar por las Highlands 9 días, tuvimos que verlas por primera vez en el recinto de un palacio.
Al final tuvimos que dar la razón a la pareja de jubilados que con tanto entusiasmo nos había recomendado el visita al Palacio de Scone
La tarde no daba para más y nos quedaba todavía 1h hasta Edimburgo, dejar las cosas en el hotel, llevar el coche al aeropuerto y volver al hotel. Por tanto pusimos dirección a la capital de Escocia.

Twelve Picardy Place Hotel
El hotel se encontraba en el centro de Edimburgo, en un lugar privilegiado para ir andando a los lugares más importantes de la ciudad.
Dejamos las maletas en el hotel y nos fuimos al aeropuerto a dejar el coche, nuestro compañero de viaje durante estos 9 días.
Para volver desde el aeropuerto, nos cogimos el Autobus Airlink 100. Sacamos el billete de ida y vuelta por 6 libras. La ida la usamos para ir de nuevo a Edimburgo y la vuelta la usaríamos 3 días después cuando nos fuéramos de Escocia.
El hotel que cogimos fue uno de los pequeños (y caros) caprichos que nos hemos dado en este viaje. Es un antiguo edificio restaurado y convertido en hotel. La habitación que nos tocó era muy grande, con televisión y gafas 3D para ver algunos canales (que no pudimos ver porque no lograron sintonizarlos), ducha con efecto lluvia y una moderna decoración en tonos negros y blancos. En cambio tenía perchas que no se podían colgar porque el armario no tenía barras, no tenía desayuno y era tan minimalista, minimalista, minimalista, que no había muebles en el baño y tenían que dejar el jabón y el champú en el suelo, eso sí, todo muy bien colocado en el centro de la baldosa.
Mucha "pijería" por la cual cobraban un precio desorbitado.
La situación del hotel era ideal para recorrer Edimburgo, lo cual sí que lo agradecimos durante los dos días siguientes.

Para el día siguiente habíamos planificado: "Tour gratis por Edimburgo".

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