Rias Baixas III – De Poio a Pontevedra

Durante esta jornada nos estuvimos moviendo por pueblos cercanos a Pontevedra, en la parte norte de la ría, y por la tarde visitamos el casco antiguo de la capital.

Monasterio de Poio
Salimos por la mañana desde Pontevedra en dirección a Sanxenxo, de esta carretera aparece un desvío a la derecha que nos llevará hasta Poio. Una vez en el pueblo, sólo hay que seguir las indicaciones hasta el monasterio.
Claustro del Monasterio de Poio
Fue fundado en el siglo VII y desde finales del siglo XIX está ocupado por religiosos mercedarios. Es de estilo barroco, muy bien conjugado con el entorno donde está situado.
De todos los lugares que vimos este día, sin lugar a dudas, este monasterio fue el que más nos gustó.
Comenzamos la visita por el “claustro de las procesiones o de la fuente”, te impresiona su bóveda de crucería, además parece que te encuentras en otra época de la historia, y que de un momento a otro van a aparecer los monjes como si estuviéramos en el siglo XV. En medio del claustro se encuentra un jardín con un pozo, al cual llegaba el agua desde el monte Castrove. Si os fijáis bien, en la parte alta del claustro existen 3 relojes de sol.
Continuamos la visita por la iglesia, mitad renacentista y mitad barroca, con su gran nave central y con la particularidad de tener tumbas en el suelo.
El siguiente lugar al que llegamos nos deparó una sorpresa que no nos esperábamos, es el claustro del cruceiro. Aquí nos encontramos con un mosaico que cubre por completo las paredes, “O Camiño de Santiago”.
Detalle del mosaico Monasterio de Poio
Fue diseñado por el Machourek y ha sido realizado por la Escuela de Mosaicos del Monasterio de Poio entre 1989 y 1992. Pero lo que más abruma son sus dimensiones: 2,60 m. de altura, 80 m. de largo, 200 m2 y un millón de teselas (trozos de mármol).
Concluimos la visita en el exterior del monasterio, donde se encuentra un imponente hórreo, que según las guías, es el más grande que se conoce (en nuestras visitas a Galicia ya conocemos por lo menos 3 hórreos que dicen ser el más grande).
No pudimos terminar la visita a un monasterio sin comprar algo de lo que fabrican los monjes. Nos hicimos con una botellas de Albariño, según nos dijeron lo hacían los propios monjes. También tenían unas botellas de aguardiente, pero no nos atrevimos con ellas.

Monasterio de Armenteira.
Desde Poio cogimos de nuevo la carretera que traíamos, en dirección a Sanxenxo, y a la altura de Samieira sale una carretera al monasterio de Armenteira. La carretera discurre por parajes bucólicos, pero hay que ir muy atentos por que el monasterio se encuentra “camuflado” entre el bosque y es fácil de pasarnos. Nos lo encontraremos a la derecha de la carretera y existe una pequeña señal que casi es imperceptible.
La verdad que después de haber visto el monasterio de Poio, este te decepciona un poco. Es sobrio, austero y mucho más simple que el anterior. Lo más destacable es su rosetón y el claustro.
Claustro del Monasterio de Armenteira
Para concluir nuestra visita pasamos a la tienda, la cual no siempre está abierta. Existe en la puerta un cartel informativo donde se reflejan las horas de oración, en las cuales se cierra la tienda.
Esperamos a que terminaran la oración y llamamos al timbre para que nos abrieran. Las monjas de este lugar fabrican jabones naturales, además de tener las pastas típicas que les llegan de otras congregaciones cercanas.

Combarro
Volvimos por la misma carretera que habíamos traído, y al llegar al cruce que nos lleva hasta Sanxenxo, cogimos la dirección contraria, es decir hacia Pontevedra. Pronto nos encontramos con el pueblo marinero de Combarro.
Quizá este pueblo nos de una idea de la Galicia rural más autóctona, dedicado al mejillón y a la agricultura.
Pero lo más característico de Combarro, son sus hórreos dispuestos en hilera en la orilla del mar. Han sido utilizados por los lugareños desde hace muchos años para almacenar el grano, las patatas y el pescado.
Hoy los pequeños huecos que existen entre los hórreos, y entre estos y las casas, están ocupados por bares y tiendas de recuerdos, dando a la zona un ambiente muy particular. Eso sí, el olor característicos de los puertos de pescadores sigue estando en el ambiente.

Pontevedra
Para comer nos volvimos a Pontevedra, y pasamos toda la tarde recorriendo el casco antiguo, muy recomendable por cierto.
Hacía una tarde muy buena y estaban todas las terrazas de las plazas llenas de gente, además, según hemos leído, casi todas las casa del casco antiguo están habitadas.Esto hace que esté lleno de vida a cualquier hora.
Real basílica de Santa María la Mayor (Pontevedra)
Os aconsejo que os paséis por algún punto de información turístico y allí os darán un mapa con una ruta ya predefinida.
Por nuestro recorrido nos encontramos Pazos, iglesias, conventos, casas tradicionales, escudos heráldicos, fuentes de hierro, cruceiros, etc.
Nosotros comenzamos por las ruinas de Santo Domingo, a continuación nos fuimos hasta la plaza de Peregrina, lugar por el que todo el mundo pasa siempre que se adentra en el casco antiguo. No os perdáis su iglesia cuya planta recuerda la forma de una vieira.
Continuamos nuestro camino callejeando hasta llegar a la plaza da Leña, lugar inmejorable para tomarse unas cervecitas, y donde se encuentra el museo de Pontevedra. Es gratuito y muy recomendable su visita, sobre todo por que seguro que algo de él os gustará. Es un museo coqueto y de una gran diversidad de obras: arqueología, orfebrería, tablas, pinturas, esculturas, cerámicas, cocina tradicional Gallega, fonógrafo, azulejos, alfarería, joyas, salas navales, etc. Lo que más nos gustó a nosotros fue la reproducción a escala natural de la sala de mando de la fragata Numancia. Dentro de estas dependencias te sientes todo un “capitán”.
Seguimos caminando por las calles medievales hasta llegar a la plaza da Pedreira, donde se encuentra el Pazo de Mugartegui, precioso ejemplo del barroco civil Gallego. Desde aquí nos dirigimos hasta la plaza de Méndez Núñez, donde se encuentra una estatua de Valle Inclán. Siguiendo la calle llegamos hasta la plaza de Curros Enriquez, allí se encuentra una fuente de hierro del siglo XIX digna de echarle un vistazo.
Giramos a la derecha hasta llegar a la plaza das Cinco Ruas, aquí se encuentra el parador de turismo Casa Barón, parada obligatoria para todos aquellos aficionados a los cafés de los paradores.
Siguiendo la calle Cinco Rúas llegamos hasta la Real Basílica de Santa María la Mayor. Destacar de ella su fachada gótica-isabelina, muy recargada en su decoración, pero de obligada visita.
Otra forma de ver Pontevedra es guardar el mapa y perderse por sus calles metiéndote en la idiosincrasia del lugar.
Aquí terminó nuestra ruta de hoy, muy cansados, pero con la agradable sensación que te deja haber recorrido lugares únicos.

Ver la ruta en fotos: "Rias Baixas III - De Poio a Pontevedra"

2 comentarios:

  1. Pero pero pero que bonitas las rias baixas! saludos

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  2. Preciosos estos parajes eh? que bonito si señor, abrazos

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